El ‘duelo prohibido’, cómo gestionar la pérdida de un amante – Psicóloga Daniele Restano

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duelo prohibido

Todos los dolores son válidos y todos los duelos son sentidos. Uno no elige estar en duelo; uno lo siente”, dijo la psicóloga Daniele Restano a propósito de una de las sensaciones ineludibles de la vida: el duelo por una pérdida (sea una muerte, una pareja, un empleo) y la sensación de que todo alrededor se desmorona, por lo menos, por un tiempo. Si un duelo no se vive, no se enfrenta y no se procesa de forma adecuada, la persona corre el riesgo de desarrollar una depresión. Y, a juicio de Restano, muchas personas se enfrentan solos a “duelos no permitidos” o duelos invisibles por los que les cuesta mucho más recuperar su vida.

Por ejemplo, este es el caso del duelo de padres que han perdido a hijos no nacidos, de parejas homosexuales que no tienen el apoyo de su familia o de personas que pierden a su amante, entre otros.
“El duelo no permitido es un duelo con una gran dificultad para resolver por lo que la persona necesita ayuda psicológica o psiquiátrica”, señaló Restano en el ciclo Calidad de Vida en El País.

El 90% de las personas que atraviesan un duelo salen solas de ese estado. Muchas experimentan síntomas parecidos a los de la depresión sin que esté configurado este trastorno.

“Un aspecto bastante importante es no patologizar los duelos; no son una enfermedad”, apuntó Restano.

No obstante, ese porcentaje que no logra procesarlos de manera sana está conformado por personas que necesitan ayuda psicológica.

Muchos de ellos atraviesan duelos “que la sociedad o la propia persona no da el espacio para que puedan ser expresados públicamente”.

Es el caso de un hombre que ha perdido un bebé durante el embarazo de su pareja. “El hombre también iba a ser papá, también se había hecho ilusión, por más que no estuviera gestando. La sociedad no es empática con el hombre porque se espera que sostenga a la mujer, que sea fuerte, que no llore. Eso hace que el hombre se trague ese duelo en soledad”, señaló la especialista.

Esto provoca que muchos hombres adquieran hábitos poco saludables como el consumo abusivo de alcohol para tapar sus sentimientos.

“No tienen ningún espacio de escucha ni reciben la empatía de la sociedad para ser cobijado en ese dolor que siente. Es más; no se siente digno de ese dolor porque tiene que estar sosteniendo a la mujer que sí está habilitada a sentirlo”, agregó.

Otro “duelo no permitido” es aquel que se siente ante el fallecimiento de un amante. Así lo explicó Restano en Calidad de Vida en El País: “No podés ir a los ritos fúnebres, nadie te va a preguntar cómo te sentís, no estás habilitado a sentir dolor. Y laboralmente tienes que ir a trabajar como si nada hubiera pasado. Te callás, te lo guardás”.

Lo mismo puede suceder en el caso de la muerte de una expareja aunque se trate de personas divorciadas hace tiempo dado que este tipo de episodios puede remover los sentimientos.

Una de las experiencias más difíciles es el duelo por el fallecimiento de una pareja del colectivo LGTBIQ+, en particular, cuando la sexualidad de la persona no fue aceptada por su familia.

“Muchas veces se termina castigando a su pareja y siendo esta relegada (ya puede suceder esto en el caso de una larga enfermedad); son duelos muy complejos de transitar porque son muy solitarios”, relató la psicóloga.
Por esta razón, cada vez se crean más grupos de apoyo específicamente para los integrantes de este colectivo.

El resultado de este caso o cualquier otro de “duelos no permitidos”, a juicio de la psicóloga, es que “la gente congela ese duelo, haga como si no pasara nada, lo minimiza y lo traslada a otras situaciones diarias que terminan haciendo que la persona padezca depresión, insomnio o que se sienta que no es merecedora de esos sentimientos”.

La duración. Cada persona es diferente y cada duelo es distinto, por lo que no hay una duración que se considere sana o no.

Por lo general, se entiende que un año es un tiempo prudencial, puesto que la persona pasará por diferentes situaciones: la primera Navidad sin su ser querido, el primer cumpleaños, el primer aniversario de la muerte.

“El duelo es un proceso pendular, va y viene, y en determinadas fechas uno se repliega en situaciones de dolor”, explicó Restano.

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